...el mayor deseo era ser un alma libre de madrugada

miércoles, 24 de abril de 2013

EL UNICO REMEDIO ES NO TENER CURA


…y un día te levantás, te sentas, miras... y ahi es donde te das cuenta de que el árbol es tan grande, que no podés ver el bosque( frase tipica no tan tipica cuandola cabeza empieza a andar), y te asomas entre sus copas. Al principio te desesperás, asustas, por las limitaciones que esto provoca.
Te arrasas con preguntas como : ¿Qué hay después del árbol? ¿Qué constelaciones de ramas me estoy perdiendo? ¿Cómo consigo un lago donde tomar agua o ramitas que me den descanso, quizás sombras?
Y ahí es donde te cae la ficha, como un venenito en la cabeza: Sabés que la única opción es mirar fijo y sultiment el árbol.
En el bosque él pierde identidad y se funde y confunde entre tanto verde. Ahora bien, toca lo otro, reconocer cada una de sus formas, saberlo jacarandá un día, cactus al día siguiente, paraíso al otro día y así sucesivamente en un sin fin de formas mutantes, en un sinfín de cambios constantes.
El árbol no me deja ver el bosque y por algo está el árbol ahí y vos ahí tan parada, tan enfrente haciendo un zoom inevitable.
Sabés que el bosque existe, que viene después pero que ahora no está y pensarlo ahora es tan poco productivo como pensar en Papa Noel a mediados de agosto.
Y ahora estás vos(mas bien yo) y él en pleno combate de amorío, cara a rama, cuerpo a tronco.
Pero ese árbol también es el bosque entero.
Lo alcanzas de todas las maneras posibles.
Y de repente te armás la casita que te prometiste cuando eras chica, le colgás una rueda para hamacar por un rato la pena de creerte perdida, le tallás ese nombre que repetís hasta en sueños , lo mirás fijo y mientras, el zoom que no para.
Te da miedo y te metés por el huequito que ves entrar a las hormigas para esconderte hasta que te cansás de la oscuridad y te trepás a la rama más alta a ver el atardecer que es casi lo único en lo que crees…su calma, su confianza, su compañía, su calor.
Te derretís al sol, elegís ser del estado más líquido posible para filtrarte por las raíces , donde sabés que confluye el bosque y tenés la humedad para no deshidratarte quizas.
Te fundís con el árbol hasta desintegrarte, te haces parte de el,y empezas a no distinguír hasta dónde te crecieron los brazos de tanto cavar.
Por fin estás del otro lado , y al rato del descanso ves aparecer una fila interminable, sabés que viene otro árbol y otro y otro, calma...

No hay comentarios:

Publicar un comentario